Salmo 84:4-12 Bienaventurados los que habitan en tu casa; Perpetuamente te alabarán. Selah
84:4
84:5 Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos.
84:6 Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques.
84:7 Irán de poder en poder; Verán a Dios en Sion.
84:8 Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración; Escucha, oh Dios de Jacob. Selah
84:9 Mira, oh Dios, escudo nuestro, Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.
84:10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad.
84:11 Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad.
84:12 Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía.
¿Quién de nosotros no ha atravesado por dificultades y problemas? Creo que todos hemos vivido esto o tal vez en estos momentos los estamos experimentando… ¿verdad? Sí, tal vez puedan ser situaciones y casos difíciles en medio del trabajo, de la familia, o en cualquier ambiente en que nos movamos. Y es muy fácil perder el enfoque en medio de la tormenta cuando nuestros ojos solo ven que los relámpagos están cayendo a nuestro alrededor y tan cerca de nosotros.
¿Te sientes atacado por el problema o por alguien en específico? En este momento necesitamos y queremos saber como salir de esto victoriosos, y la clave está en el cómo enfrentamos y respondemos de manera sabia. Pero tal vez ahorita ya nos llegó el temor y con ello empezamos a utilizar nuestra inteligencia para solucionarlo. Es aquí cuando fracasamos porque queremos solucionarlo con nuestras propias fuerzas y en nuestra propia sabiduría.
Y fracasamos porque se nos ha olvidado que tenemos a Alguien quien es mucho más grande que nuestro problema. Se nos ha olvidado que Jehová es el Dios de los ejércitos quien nos defiende y nos puede guiar. Entonces empecemos a revisar lo que Dios tiene para nosotros en Salmos 84.
84:4 Bienaventurados los que habitan en tu casa; Perpetuamente te alabarán. Selah
El versículo 4 nos habla de la dicha que disfrutan los que buscan la presencia de Dios. Son dichosos los que tienen el deseo en su corazón de ir por los caminos que los llevan a la casa de Dios y que vencen los obstáculos y dificultades que les impiden asistir al servicio en la iglesia para alabarle. Y cuando dice “perpetuamente” es que no cesan día y noche de alabar a Dios. La alanza a Dios juega un papel muy importante para ser fortalecidos porque alabamos su omnipotencia.
84:5 Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos.
Hay una gran diferencia en el correr con las fuerzas de uno mismo que con las fuerzas de Dios. Por eso en Isaías 40:29 al 31 dice que: “El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. 40:30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; 40:31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.”
Tal vez en tus luchas te sientes cansado, pero Dios te puede dar el esfuerzo. Te sientes con pocas fuerzas o sin fuerzas, pues Dios te las multiplica, osea que hace más fuerte de lo que eres. Te sientes fatigado, cansado ó caído, pues tú puedes tener nuevas fuerzas si esperas en Jehová. Recuerda, debido a que eres un hijo de Dios puedes volar alto como las águilas, y es lo que te permite ver en una mejor panorámica tu problema o situación, porque Dios te eleva para que veas con mayor claridad el rumbo que debes tomar para salir de tu difícil situación. Y no solo esto, si no que al reemplazar tus fuerzas por las de Dios, podrás correr sin cansarte, y caminar sin fatigarte. Solo debemos dejar que la fuerza de Dios reemplace la nuestra.
84:6 Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques.
Aunque derramemos lágrimas, llorando por los ataques y problemas, las lágrimas se convierten en un manantial que sacia nuestra sed. Sed de victoria en Cristo, que dentro de la voluntad de Dios también sacia completamente nuestro dolor.
84:8 Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración; Escucha, oh Dios de Jacob. Selah
84:9 Mira, oh Dios, escudo nuestro, Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.
En medio de los ataques de nuestros enemigos, en medio de nuestras dificultades, tenemos que recordar lo que nos dice la Palabra de Dios en Romanos 8:31 “Qué, pues, diremos a ésto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”
En este sentido, el versículo 8 del capítulo 84 de Salmos nos dice que Jehová Dios de los ejércitos está sobre toda fuerza enemiga, asi que no podemos ser derrotados si tenemos a Dios de nuestro lado. Pero aquí es entonces cuando tenemos que preguntarnos no si Dios está con nosotros, si no que si nosotros estamos con Dios. Dios siempre está a nuestro lado para defendernos, ¿estamos nosotros para luchar con Sus fuerzas? No podemos rendirnos si Dios es con nosotros y nosotros con Dios.
Dios es nuestro escudo, nuestra protección, es la coraza que no permite que seamos heridos. Podrán venir los dardos de fuego del diablo, pero serán rechazados y apagados por Dios, escudo nuestro. Saldremos de los problemas, de los ataques precisamente porque los ojos de Dios están siempre atentos a nosotros y todo lo que quiera atacarnos. Entonces, dejémosle a Dios ser el Señor de nuestra vida para que luche por nosotros y salgamos victoriosos.
84:11 Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad.
84:12 Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía.
En lugar de rendirnos dejemos que Dios nos alumbre el camino para la salida, aunque para encontrar a esa salida sigamos siendo atacados por los problemas. Reconozcamos que al caminar rumbo a la salida seremos protegidos por Dios. Esta es una promesa de la cual debemos apropiarnos, porque Dios “no quitará el bien a los que andan en integridad.”
Los problemas nos llegan por diferentes razones, tal vez como una prueba para que podamos crecer espiritualmente, para que maduremos y crezcamos. Pero también los problemas nos pueden llegar como resultado de nuestra desobediencia a Dios, por nuestros errores que por ende nos traen malos resultados. Analicemos esto en nuestra vida, porque si andamos alejados de Dios es entonces tiempo para volvernos a Dios, pedirle perdón y reencaminar nuestros pasos en el camino de Dios.
Recuerda, mejor en confiar en Dios que en los hombres, mejor que confiar en nuestras fuerzas e inteligencia. Toma y apropiate del Salmo 84, no desfallezcas, corre hacia la meta, y sé victorioso en medio de las dificultades porque Dios te ha provisto toda la armadura para defenderte y ganar.
Y no se nos olvide Filipenses 4:13 “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”
Por lo tanto, no dejes que los relámpagos en medio de la tormenta te asusten o te distraigan, vuela por encima de la tormenta donde hay paz y tranquilidad en Dios.
Que el poder de Dios y la luz de Cristo se refleje en tu vida, para que los hombres vean tus buenas obras y glorifiquen al Padre.
Que Dios te guarde, de parte de tu amigo,
Victor Castillo
victor@cristiano.net
(última revisión 05/26/2006)

